Plateado

(Manuel López Miná)

Lo dejo entrar en mi casa, sus pasos he de sentir. Él siempre mirándome de arriba, de reojo, le estrecho mi mano, la suya es verde, fría, escamosa.

No lo escucho respirar. Pero lo escucho hablar con su voz seductora, penetra mi cuerpo, pero no mi mente. Él está tratando de proponer un destino ideal a todos.

Él se ofrece al mundo, pero es de tener gustos exóticos. La columna de cristal de su pensamiento se rompe solo con un ligero movimiento.

Me explica que no puede soñar. Que le teme a las telarañas. Q ue le teme al encierro y a no ser el blanco que todos los ojos miran.

Va buscando y comprando, amigos o enemigos. Pero cuando todo es tan plateado hay algunos que no pueden entrar.

La sesión termino ya, y con una sonrisa geométrica lo despido.

Manuel López Miná

Estudiante y músico

Twitter: @literalinea

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